Seattle 2072

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Conociendo a Allen Mosqueda

¿Quieres conocer mi historia? Joder, los he visto raritos pero lo tuyo se lleva la palma. Está bien, ponte cómodo y pilla una lata de Hurlg…

Puedes llamarme Allen Mosqueda. Nací hace un par de décadas, más o menos, en algún lugar indeterminado de Seattle, WA. Crecí en Redmond, un barrio marginal de la misma ciudad, donde aún hoy tengo mi choza. No tuve una infancia fácil. Mi viejo la palmó cuando yo era todavía un crio, acribillado por un escuadrón de Knight Errant cuando huía tras un trabajito que salió mal. Mi vieja, una colgada que pasaba bastante de mi, intentó “rehacer su vida”, y tuve en pocos años hasta cuatro nuevos padres, a cada cual más hijoputa: el primero era un borracho con la mano muy suelta al que por suerte alguien metió un tiro, el siguiente un pandillero que una noche apareció flotando en el Lago Unión, el tercero un rockero que se metía de todo y acabó en un psiquiátrico, y el último un timador que nos estafó todo lo que teníamos y se largó, haciendo que mi vieja terminase debiendo muchos nuyens y muchos favores a tipos muy poco recomendables. Lo último que supe de ella es que la habían trincado pasando Novacoke y dió con sus huesos en chirona, donde debió enfadar a alguien, porque terminó sus días con la chola dentro de un retrete. No es que la eche mucho de menos.

Con semejante panorama, tuve que agudizar el ingenio y, sobre todo, buscarme mucho la vida para no sufrir un destino tan patético como el de mis progenitores. Desde siempre he tenido buen gusto por el arte (lo que es motivo de coña para mis paletos convecinos, que me apodan “Leonardo”, como si tuvieran jodida idea de quien era Da Vinci), especialmente por la pintura de los clásicos. Y buena mano también. Aprendí algunos truquillos de mi último padre, antes de que nos dejase tirados, y empecé a ganarme la vida trapicheando con falsificaciones de obras de arte y documentos. Lo justo para ir tirando.

Un conocido del colega de un colega de un vecino mio (ya se sabe como funcionan estas cosas) le habló a Michael Mabe, un fixer establecido en Seattle, de mis habilidades. Mabe se puso en contacto conmigo, primero puntualmente, para que le elaborase algunos documentos falsos, y tras algunos trabajillos menores concertó mi primera reunión con un Mr. Johnson. Acudí disfrazado. Siempre que puedo lo hago. Me contrató para formar parte de un grupo de runners cuya misión era conseguir cierta información de cierto lugar. Fué un trabajo rápido y limpio.

Más tarde supe que se trataba de Joshua Howzhoe, un gangster que opera por el barrio, y que entre otras cosas fue quien arruinó la vida de mi vieja. Y encima se jactaba de habérsela tirado cincuenta veces, el muy hijoputa. En fin, tampoco es que me importe demasiado lo que vaya diciendo ese gilipollas, mientras me siga consiguiendo trabajo y nuyens de vez en cuando. Asi que ahora trabajo las sombras, y no me va mal, aunque no lo suficientemente bien como para salir del tugurio donde vivo.

Tampoco es que tenga claro si quiero largarme. Aqui tengo a todos mis colegas y conozco a gente de fiar, como el Dr. Schultz... bueno, ni es doctor ni es una puta mierda, pero le gusta ponerse su bata blanca manchada de sangre donde ha bordado “SCHULTZ M.D.” y dárselas de entendido mientras te saca la metralla del trasero. Por lo menos de momento no ha matado a nadie con sus tratamientos, así que siempre que tengo algún problemilla médico acudo a él.

También me costaría alejarme de Cindy Viera. JO-DER, Cindy Viera, una auténtica muñequita. Trabaja de camarera en el Madame K’s, uno de los putis más concurridos de la zona. Y se asegura muy bien (concretamente con 3 metros y varios cientos de kilos de Troll) de que todo el mundo sepa que SÓLO es camarera. Muchos han sido los que no lo han entendido, y casi todos han terminado en manos del Dr. Schultz. La ostia, todo el puto barrio quiere tirársela (las zorras están hasta los cojones de ella, dicen que las jode el negocio), pero la muy cabrona es más estrecha que la raja de un pistacho. Yo de momento me he de conformar con verla de vez en cuando, ya que para sacarse unos nuyens extra trapichea con tripchips, ya sabes, trancers… joder, chips de BTL, ¿está claro ya? Le compro alguna que otra vez. Ya sé que son mierda, pero bah, lo dejo cuando quiera. No son más que una excusa para ver a Cindy. Joder, yo si que lo conseguiré, algún día me la llevaré a la cama.

Y por último está Keel. El bastardo hijo de la grandisima puta de Keel. Me cae bien el tipo. Al menos va de cara. Roy Keel es un detective de Knight Errant, que conoce bastante bien la zona y a sus habitantes. Sabe de sobra que nos tiene cogidos por los huevos y nos puede putear cuando quiera. Pero prefiere no hacerlo. Sabe que tiene mucho más que ganar si mantiene el status quo. Y nosotros sabemos que podemos acudir a él cuando lo veamos realmente jodido. Ya me ha sacado las castañas del fuego en alguna ocasión, y no me salió barato precisamente. Se puede confiar en él, pero sin perder de vista que no es uno de los nuestros.

Y seguiría dándote el coñazo con mi miserable existencia, pero el jodido commlink lleva zumbando un rato. Es la una de la madrugada y no creo que sea Cindy Viera esperándome en su cama abierta de patas, así que seguro que es trabajo…


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PeterGol

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